En nuestro afán por erradicar las plagas se está llegando a unos extremos que no son nada beneficiosos para el medio ambiente, ni tampoco para nosotros.

Los huertos y los jardines son entes vivos en los que debería ser normal convivir con ciertas especies de insectos que no sólo no suponen un problema, sino que nos aportan grandes beneficios. Pero nos empeñamos en tener huertos y jardines en los que no queremos ver ningún insecto y con la utilización incontrolada de plaguicidas poco selectivos, lo estamos consiguiendo. Lejos de suponer un beneficio, la erradicación de especies beneficiosas implica quedarnos indefensos frente a la aparición de ciertas plagas.

Por suerte, con el tiempo nos estamos dando cuenta que combatir ciertas plagas como pueden ser las orugas, los pulgones o las cochinillas, resulta mucho más sencillo de lo que pensamos y además no es necesario utilizar productos plaguicidas. Para ello, está el control integrado de las posibles plagas en los parques de nuestra ciudad o en nuestros jardines y huertos.

Un hotel de insectos es una herramienta más para este control integrado de las plagas. Se trata de refugios que se diseñan para dar cobijo a distintas especies beneficiosas y así controlar a las que no lo son tanto y, por otra parte, para facilitar la llegada de especies polinizadoras, fomentando su existencia para que formen parte del ecosistema. En resumen, se les proporciona un lugar donde habitar y se les facilita el cobijo, especialmente en la época invernal, periodo en que son más vulnerables estos insectos.

No olvidemos que especies como abejorros, abejas silvestres, avispas, mariquitas, crisopas o tijeretas mantienen el equilibrio ecológico y actúan en el control biológico del ecosistema. Además, casi un 90% de las plantas angiospermas dependen de los animales como vectores polinizadores para su polinización y producción de semillas viables.

Como he comentado, los Hoteles de Insectos, aunque los emplean muchos insectos como refugio (por ejemplo mariquitas o crisopas), los principales ocupantes son las abejas y avispas solitarias, que los utilizan para construir las celdas donde se desarrollará su descendencia, y que en las ciudades no encuentran huecos naturales donde criar. Por ello, los “hoteles” son una forma de compensar esa carencia de estructuras naturales.

¿Por qué ayudar a las abejas y avispas solitarias?

Las abejas solitarias son polinizadoras, vitales para que la mayoría de nuestros cultivos fructifiquen (las verduras que comemos o la alfalfa que alimenta nuestro ganado son un ejemplo) sin ellas, la humanidad colapsaría sin más, y es hora de empezar a prestarles la atención que merecen.

Al contrario que las abejas, las avispas no necesitan acumular polen o néctar para su descendencia porque sus larvas son carnívoras, y esto las convierte en valiosísimas cazadoras de plagas que atraparán orugas de lepidóptero, gorgojos o incluso grillos y saltamontes dependiendo de especie. ¿Qué más se puede pedir en un huerto o jardín?.

¿Son peligrosas las abejas y avispas solitarias en mi jardín o huerto?

No. Las abejas y avispas solitarias no se pueden permitir el lujo de ser agresivas como las obreras de las colmenas o avisperos (sociales). Esto se debe a que mientras las abejas y avispas sociales cuentan con una hembra fértil bien protegida y muchas obreras sustituibles (hembras estériles cuya función es trabajar y defender el nido), las solitarias son independientes y cada hembra debe cuidar de su prole, siendo poco inteligente jugarse la vida cuando tienes tantas bocas que alimentar.

Y ahora que ya sabes lo importantes que son estos insectos con tan mala (e injustificada) fama, ¿te animas a colocar uno de estos hoteles en la terraza, huerto o jardín? puedes empezar construyendo uno muy sencillo pero igualmente útil ¡!!

Ánimo y únete a nosotros!!!!