Doña Sardina

A pesar de la lluvia amenazó en algunos momentos del recorrido, muchos ciudadrealeños no han querido faltar a la tradición de participar en el tradicional entierro de la sardina de los Carnavales de la capital. Doña Sardina acabó incinerada en la pila dispuesta en la Plaza Mayor, y cientos de ciudadrealeños disfrutaron de una sardinada de 300 kilos a cargo de la Federación de Peñas de Ciudad Real, regadas con buen vino de la tierra.

Pasadas las 18:30 de la tarde partía desde la Plaza Mayor un desfile carnavalesco con espíritus mejicanos, demonios de fuego y zancudos del grupo de animación “Guirigay”, acompañados de una comparsa para trasladar los restos de Doña Sardina desde su capilla ardiente hasta la hoguera pasando por la calle Calatrava y Paloma y las plazas del Pilar y Cervantes, a hombros de las Peñas de Ciudad Real, que mostraban apesadumbradas su dolor por la muerte.

“Doña Sardina

De vuelta a la Plaza Mayor la sardina fue pasto de las llamas en unos minutos. Tras su quema, muchos vecinos aprovecharon para degustar los 200 kilos de sardinas que se repartieron, y también probar un buen vino de la Mancha al calor de los rescoldos.

La concejala de Festejos, Manuela Nieto-Márquez, mostraba su satisfacción haber cumplido con la quema de la sardina “el entierro ha podido salir, y hemos podido quemar esta sardina, que daba lástima porque era una obra de arte de la Asociación Cultural Santo Tomás de Villanueva. Ha sido una jornada que se ha visto llena de participación”.

Nieto-Márquez agradecía el trabajo de las Peñas de Ciudad Real, de la Federación de Peñas “Alarcos”, y su colaboración con todas las actividades de la Concejalía, y a los patrocinadores de la sardinada popular: hipermercado E.Leclerc y Señorío de Guadianeja.

Además mostraba su confianza en el trabajo desarrollado por la Agrupación de Voluntariado de Protección Civil y de los Bomberos, que han velado porque el desarrollo de la incineración fuera totalmente seguro”.